
La tristeza más bella que jamás he sentido
Siempre he pensado que existen dos tipos de personas: las que adoran las canciones de Sabina y las que aún no le han descubierto.Sabina no es más que un trovador, un bufón, un cretino. Su figura provoca más desprecio que admiración, la verdad. No siento mucha simpatía hacia él como persona, ni fuerzas suficientes como para convencer a nadie de que ese tipo valga la pena.
Pero otra cosa son sus canciones.
Las canciones de Sabina te desgarran, son como una repentina puñalada en el pecho, profunda y mortal; practicada con un cuchillo enorme, romo y oxidado. De repente te miras el pecho y con sorpresa descubres cuánto dolor estás sintiendo. Las canciones de Sabina son la más nítida verdad puesta en crudo ante tus ojos, regurgitada y escupida directamente a tu cara para ruborizarte, para que sientas vergüenza, dolor, alegría, angustia, felicidad, añoranza u orgullo. Para que sientas, simplemente, lo que tú mismo te provocas.
Lo más alucinante de las canciones de Sabina es cuando descubres que hablan de ti, cuando te das cuenta de que están narrando, con increíble nitidez, todo lo que a ti te está pasando. No lo que le pasa a ese bufón; es imposible que ese cretino haya vivido todas esas cosas. Porque tú sabes fehacientemente que todo eso es solo tuyo.
Si escuchas calle melancolía, te darás cuenta de que habla de aquel día en que te sentiste tan solo, aquel día en que descubriste que solo te tenías a ti mismo paseando por entre tus miserias y echaste tanto de menos a todos los demás. Y en especial la añoraste a ella, esa que ya no habría de volver y que tanta alegría te daba.
Si escuchas el rock n’ roll de los idiotas, descubrirás que habla de aquel día en que fuiste completamente feliz. Aquel día en que descubriste cómo era la felicidad de verdad. No esa felicidad irreal que muestran las series americanas, esas que se empeñan en inculcarnos a base de estúpidas moralinas por capítulos. No esa felicidad, sino la real, la felicidad con arrugas, miserias y cicatrices. La felicidad que viviste junto a aquella chica, cuando los dos os concedisteis una noche simplemente perfecta, a pesar de que todo lo que los dos llevabais vivido os invitaba a perder la esperanza, a pesar de que no tuvieseis nada claro que aquello fuese a funcionar. Simplemente cada uno se apoyó en el hombro del otro y se permitió soñar. Y los dos fuisteis tan felices que no tuvisteis por menos que poneros a bailar.
Si escuchas pongamos que hablo de Madrid, descubrirás que habla de aquella tarde en que estabas en la acera bajo la lluvia, cansado, aturdido por tanto tráfico, tanto ruido, tanta gente. Entonces, en un acto inconsciente, miraste por encima de todo aquello y viste la ciudad. Y sin saber muy bien por qué, ante tanta hostilidad te sentiste como en casa. Si la escuchas podrás sentir que la letra es todo aquello que odias de Madrid. Pero también descubrirás que esa letra está íntimamente ligada a una guitarra y un bajo que te acoge, te acurruca y te reconforta. Esa letra no puede separarse de una percusión que marca el ritmo de tu vida, de tu propio pulso. Todo tan contradictorio como una droga que te da tanta vida como la que te quita. Pongamos que hablo de Madrid.
Si escuchas ahora que… descubrirás que habla de ese día en que sentiste que ya no eras tan joven, en que te diste cuenta de que habías madurado y que te estabas haciendo mayor. Y sí, sentiste un poco de vértigo ante esa realidad, pero la que te invadió fue una sensación de orgullo, de integridad. Te miraste en el espejo y el tipo que viste te gustaba. Se te veían las arrugas, se te notaban las batallas, tus ojos ya no mostraban tanta inocencia. Se te veía frágil, se te veía débil. Y, aun así, te encantaste.
Si escuchas quién me ha robado el mes de abril, descubrirás que justo era eso lo que querías gritar aquella vez en que se te hizo un nudo en la garganta y de repente ya no pudiste gritar nada. Aquella vez en que todo se puso en contra tuya, y la vida decidió darte una mala noticia detrás de otra. Y ahí quedaste tú, cobijado en tu sofá sin saber muy bien por donde seguir. Si hubieses tenido fuerzas suficientes, habrías cantado esta canción.
Si escuchas los perros del amanecer, te sorprenderás al descubrir que aquella noche había alguien que te observaba. Alguien tuvo que leerte el pensamiento aquella noche en que, no contaremos por qué, tú anduviste rondando por ahí, rodeado de personas que arrastraban historias trágicas, peligrosas, miserables. Tú caminabas rápido tratando de llegar a casa, pero tienes que admitir que aquel ambiente nocturno en el fondo te atrajo muchísimo. No negarás que miraste a los ojos de todo aquel con el que te cruzaste y todos ellos te resultaron fascinantes. Vale, tú no pertenecías a nada de eso, y no tenías intención de quedarte allí ni un minuto más de la cuenta. Pero aquella noche sentiste una atracción por todo aquello que aun no has olvidado. No lo niegues, está escrito.
Cuídate mucho de escuchar ruido. Puede que no estés preparado para volver a sentir toda esa violencia, esa desesperación, toda la paranoia que inundó tu cabeza en el momento en que todo acabó. Parecía imposible que algo tan bonito terminara. Pero terminó. Ella se fue y así tenía que ser. El fin había llegado y el momento fue tan doloroso que tu tan solo puedes recordar un zumbido sordo. Si crees que puedes descubrir qué es lo que pasó exactamente, escúchala. Pero asegúrate de estar preparado, si no te dolerá demasiado.
Más de cien mentiras es un muestrario de todas las excusas que alguna vez has utilizado. Casi avergonzado, vas a escuchar la cantidad de pretextos que empleas cada día para levantarte y andar, para ir por la calle y mostrar una sonrisa. Y lo mejor es que todos esos pretextos te van a parecer totalmente lícitos, te vas a sentir orgulloso de haberlos descubierto y haberlos utilizado. Y te animarás a seguir haciéndolo por muchos años.
Escucha a la orilla de la chimenea y te darás cuenta de todo lo que estás deseando decirla. No sabes muy bien por qué, pero lo cierto es que la quieres, la amas de verdad. Finalmente, sabes lo que es estar totalmente enamorado. Escucha en esta canción todo lo que serías capaz de hacer por ella.
Amor se llama el juego no te va a enseñar nada nuevo. En realidad tú buscas respuestas a algo que te duele mucho. Pero esta canción no responde. Tan solo te muestra el amargor que sientes cada vez que descubres que algo se está acabando. Nadie sabe por qué, nadie puede comprender tanta injusticia y tanta tristeza. Pero es inevitable, se acabó el amor y ahora solo queda la nada. Ahora solo resta llorar.
Así estoy yo sin ti te explica lo que le pasaba a tu cabeza aquel día en que no entendías nada. Tu hacías un montón de cosas que no terminaban de tener sentido, te enfadabas, refunfuñabas, te desesperabas, llorabas, gritabas… Y al final comprendiste que todo era porque ella no estaba. Esta canción gasta su estribillo en recordártelo.
Amores eternos te pide que no menosprecies las cosas pequeñas que te han pasado. Te recuerda que lo de aquella chica no fue de cuento de hadas, vale. Que se acabó y, pasado el tiempo, todo fue mejor para ti. Pero te recuerda que todo lo que sentiste fue muy grande, que durante aquel tiempo sentiste cosas tan fuertes como las que solo tendrían lugar en toda una vida. Aunque, a decir verdad, a lo mejor tú no estás preparado para recordar todo esto. Puede que te duela demasiado recordarla, que estés mejor habiéndola olvidado. Tan poca cosa y te dio tanto. Es tu vida, así que tú decides.
Princesa cuenta por ti todo lo que tú no debes decir. Tú tienes suficiente estilo como para olvidar y punto. Pero si fueses un poco más malo, te acercarías a esa chica tan solo para decirla eso. Para reprocharla lo mal que lo pasaste a su lado y avisarla de que ya te has desenganchado de ella, que ya te hizo suficiente daño y que ya no has de volver. La canción lo dice por ti, porque tú no lo dirás. Sin embargo, no hay nada malo en que tú, simplemente, la tararees de vez en cuando.
Caballo de cartón desvela el secreto que tenéis tu chica y tú. Los dos os sentís abrumados por tanta hostilidad, por la guerra que os toca vivir a los dos cada día. Y sin embargo, los dos aguantáis gracias a eso que los dos sabéis. Porque, por mucho que todo el mundo os presione, al final os tenéis el uno al otro. Al final del día os acurrucaréis el uno contra el otro y nadie entonces os vencerá. Y todo volverá a tener sentido.
Contigo habla de lo que tú entiendes por amor. Hay tantos clichés inútiles al respecto. Tantas veces nos tratan de agobiar con cómo deben ser las cosas. Pero a ti todas esas ideas preconcebidas no te importan en absoluto. Tú sabes lo que te interesa y lo que te resbala. Si alguna vez tuvieses que explicar cuál es tu idea, lo harías como en esta canción.
Aves de paso te revuelve las tripas por dos motivos. El primero, porque desvela con increíble crudeza lo mal que te has portado tantas veces. Te pasas el día convenciéndote de que eres una buena persona, y para ello te olvidas de esas ocasiones en las que has hecho tanto daño. Tantas chicas lloraron por ti. Por lo menos con esta canción las estás pidiendo perdón, por lo menos con ella demuestras que no eres tan malo porque al menos todavía las recuerdas, aunque sea solo un poquito. El otro motivo por el que esta canción te duele, es porque te desvela que en el fondo tú también has sido un ave de paso alguna vez. Llevabas un montón de tiempo pensando que esta o aquella eran unas mujeres terribles por lo mal que te lo hicieron pasar. Y ahora resulta que no son malas, ni tan siquiera son peores que tú. Tan solo te utilizaron para seguir con su vida, igual que tú has hecho tantas veces. La verdad acostumbra a hacer mucho daño. Aunque, si pasa el tiempo suficiente, la cosa no es tan grave.
Y sin embargo habla de ese día en que te sentiste tan cabrón. Joder, tu sabes que la quieres de verdad, que es imposible necesitar tanto a alguien como tú la necesitas. Y sin embargo, de vez en cuando sientes que realmente deseas otras cosas, que te mueres por estar con otras. Y sin embargo, nunca lo harías, porque sería imposible que la hicieses tanto daño para nada, tanto remordimiento sería insoportable. Y sin embargo de vez en cuando lo piensas y sabes que podrías llegar a hacerlo… tan solo no pensar durante un instante, y ya está. Y sin embargo te sientes un miserable solo porque la idea te ronde el cerebro. Y sin embargo…
Sabina no es un tío demasiado especial. No importa demasiado que le conozcas o no; yo creo que es un tipo bastante prescindible. Pero yo te estoy hablando de ti mismo, y eso sí que interesa. No dejes que el cretino te impida conocerte. Échale valor, escucha sus cancines y descubre quién eres.