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Contigo
…y en aquel momento a los dos se les hizo un nudo en la garganta, al darse cuenta de que él, el mismísimo Sabina les estaba dando la razón. La letra de aquella canción tan preciosa venía a expresar todo lo que cada uno pensaba; aquello que no lograban hacer comprender al otro. Y los dos se miraron con los ojos brillantes y una sonrisa en los labios que venía a decir: “¿lo ves? Sabina me está dando la razón a mí; ¿entiendes ahora lo que siento?" Entonces se dieron un leve beso y se abrazaron con todo el cariño del que perdona, del que siente que tiene razón y aun así redime al otro sin rencores, con la alegría que da la esperanza de que todo lo malo haya pasado. Los dos se sonaron la nariz, tragaron saliva y adoraron un poco más a Sabina, mientras él les ignoraba con su eterna sonrisa traviesa…
2 comentarios:
Y quizá, con el tiempo, Sabina siga dándoles la razón, y no busquen un amor civilizado, y sigan pensando que es peor para el sol si quiere meterse a las 12 en la cuna del mar, a roncar. Y quizá no haya adioses que maquillen hasta luegos y sigan volando lejos del altar mayor. Quizá Sabina siga acompañándolos. O quizá no.
Lástima, creo que que no he transmitido lo que pretendía. Los dos piensan que tienen razón, por lo que siguen sin estar de acuerdo. Parece que todo va a funcionar a partir de ese momento, pero ese momento no es más que la confirmación de que todo termina. Qué irónico, no?
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