sábado, 2 de junio de 2007

momentos

Hay cosas que se hacen en la vida por supervivencia. Uno disfruta en mayor o menor medida de ellas, pero al final no son más que actividades necesarias. Uno trata de pasarlo bien mientras trabaja, mientras hace las cosas de casa, viendo la tele o, algunas veces, incluso comiendo de menú.

Hay cosas que se hacen en la vida para saber que estás vivo. Son aquellas que te demuestran que todo lo anterior tiene sentido, que hay un motivo por el que sobrevivir y aguantar todas aquellas actividades insulsas y tediosas que llenan nuestros días. Es muy importante ver estos momentos, los que le dan sentido a todo. Conseguir captarlos en el preciso momento en que están sucediendo, y no como un recuerdo de algo ya pasado. Ya habrá largo tiempo para recordarlos, pero creo que es vital que no pasen inadvertidos en el momento justo en el que están sucediendo.


El otro día metí el gol de desempate, jugando al futbolín con aquella chica que acababa de conocer y que iba a ser mi ligue de aquella noche (aunque luego no fue así; yo demasiado tímido y ella demasiado borracha). El momento en que el gol entró. Ella y yo éramos pura energía. La noche no podría haber empezado de otra manera. Todo era perfecto. Ya podría haber sido fútbol de verdad, y que en frente tuviéramos a Zidane y a Ronaldiño. Habríamos ganado igual. Y lo sentí en ese mismo instante: eres tú, niño. Esta noche la voy a pasar contigo. Muéstrame cómo eres, hazme reír esta noche. Aquella brutal energía entre ella y yo.


En el concierto de Moby reconocí in my heart en cuanto empezó a sonar. Para mí no era una canción demasiado destacable. Tan solo una más dentro de un disco, eso sí, más que alucinante. Como todo lo que crea Moby.

Pero cuando todo el mundo se puso a tararear… aquello fue demasiado. Las lágrimas eran casi incontenibles para mí. Miré a mi hermano tan solo para que viese mi cara. Pero él estaba ocupado enseñándole el brazo a su chica, con todos los pelos de punta. Aquello no podía dejar a nadie impasible. Un estribillo más. Los brazos al aire. Las palmas de las manos bien abiertas. Lo pude ver en aquel instante. Era perfecto.


Un gran amigo y yo camino de Portugal, hacia una de las mejores vacaciones que he pasado jamás. Salimos de Getafe buscando la carretera de Extremadura, con la emoción del inicio del viaje, de nuestras vacaciones en la playa. Busqué un disco que poner, de entre todos los que llevaba. Con dudas sobre si acertaría, escogí Temperamental, de Everything but the girl. En cuanto él escuchó los acordes de la primera canción, dijo algo así como “este es el disco perfecto para este momento”. Yo también me di cuenta.


En el concierto de the chemical brothers del pasado invierno. Todo el concierto fue brutal para mí, ya que es mi grupo favorito. Pero cuando empezó a sonar Hold Tight London… fue algo bastante extraño. Era la sensación de estar viviendo justo lo que había soñado durante tanto tiempo. Desde que compramos las entradas un montón de meses antes, yo ya imaginaba cómo sería el concierto, qué sentiría yo cuando sonaran las canciones más emotivas. Y entre ellas, la que más esa canción. Y ahí estaba. Evidentemente, no todo el concierto fue como yo había imaginado, pero con esa canción sí. Era exactamente eso. La espera había merecido la pena. Lo capté al instante. Era tan bonito...

No hay comentarios.: