lunes, 25 de junio de 2007

El camino

La otra noche salí con unos amigos, y después de mucho divagar, terminé soltando una idea acerca del sentido de la vida. Una crítica a nadie en particular (si a caso a mí mismo) sobre lo devaluados que están en la actualidad los ideales. Está bastante claro que el socialismo o la izquierda no está funcionando. Y como resulta que muchas de las utopías básicas se relacionan con esas tendencias, se están viendo descartadas ante el devastador capitalismo, la cultura de la lucha constante de todos contra todos, y la política del todo vale por dinero.

Y ahí aparecí yo con mi filosofía barata, preguntando si no deberíamos pararnos de vez en cuando a pensar qué sentido tiene todo.

No quiero parecer yo ahora un Mesías ante nadie, y tengo muy claro que es una realidad palpable qué ideas no han funcionado, y cuales perduran, al menos de momento. Es tan solo que me gustaría plantear si no es conveniente revisar el por qué de nuestras acciones de vez en cuando. Porque no creo que nadie haga las cosas tan solo por dinero. Creo más bien que, sin darnos cuenta, nos olvidamos de los objetivos que buscamos, y nos desviamos a caminos que nos llevan a la infelicidad.

Por eso, creo que es una buena idea tener un directriz en la vida, que por supuesto no seguiríamos estrictamente, pero a la que intentaríamos acercarnos tanto como fuese posible. Es cierto que no es cómodo ni divertido el ejercicio de comprobar de vez en cuando cuan lejos estás de tu camino. Pero más incómodo es, como nos pasa en la actualidad, llegar a ciertos puntos en nuestras vidas, y de repente no saber por qué estamos ahí, de dónde venimos, a dónde vamos, y si realmente queremos ir hacia allá. Para ser dueños de nosotros mismos no podemos abandonarnos tanto.

Es tan solo saber por qué hacemos cada cosa.

Desde luego más abandonado que yo, nadie. Pero si tuviese suficientes fuerzas, mis directrices serían: respeto por el entorno, respeto por los seres vivos, respeto por los seres humanos, la felicidad, el cariño y la ilusión. Algunos son complementarios, y otros contradictorios, por lo que no es fácil mantener un equilibrio con todos. Pero bueno, ahí está la gracia, ¿no? Además, desviarse un poco de ese camino sería la prueba más fehaciente y esperanzadora de que, por lo menos, el camino existe.

Todos ellos podrán resumirse en uno solo: ¡Sexo, drogas y Rock n’ Roll!

1 comentario:

H dijo...

Alguien, en la cúspide de su éxito, me dijo una vez: "llegará un día en que digamos "aquí estamos" y no habrá nadie".

Empatía y respeto. Si más.